¡Se hizo justicia! Los hinchas de River, así como los simpatizantes neutrales, que pregonan por un fútbol limpio. Desde anoche, sienten alivio y satisfacción por dentro, al verlo Campeón al tricolor gaúcho Grêmio de Porto Alegre, que le ganó al sucio Lanús, en la final de la Copa Libertadores 2017.
Los integrantes del Club letrina del sur bonaerense, podrían ser caracterizados con el estandarte del juego indecente: Simuladores, ventajeros, llorones, malintencionados e insoportables.
Ellos habrían llegado a la final del certamen continental, utilizando artilugios antideportivos. Posiblemente, Lanús es el resultado del mal ejemplo, de la mediocridad y de la decadencia moral, que dejó como legado Guillermo Barros Schelotto, cuando ejerció en dicho club la función de director técnico. Pero también lo sería, por sus dirigentes funestos, como el panqueque Nicolás Russo y el impresentable Alejandro Marón, que dicho sea de paso, tiene un alto cargo en la Conmebol.
Si no fuera por la ayuda implícita de la camorra que estaría enquistada en la Conmebol, en la AFA y en los organismos de seguridad pública de la Argentina, Lanús probablemente jamás sería finalista de esta edición de la Libertadores. Consecuentemente, River Plate nunca sería eliminado de la Copa por factores extradeportivos.
Cabe resaltar que el actual presidente de River Plate, Rodolfo D`Onofrio, está enfrentado a quiénes serían la trilogía mafiosa de la AFA, compuesta por Claudio Chiqui Tapia, Daniel Angelici y Hugo Moyano. D`Onofrio es el enemigo público número uno de esos transgresores y sus secuaces; porque nunca apoyó a esos gordos tránsfugas bien vestidos de traje y corbata, que arruinan el fútbol nacional y sudamericano, con negociados sospechosos en la clandestinidad.
Con justa razón los hinchas de River, sienten que desde la Conmebol “les habrían metido las manos en sus bolsillos”, mediante la polémica instrumentación del VAR (Video assistant referee - Árbitro asistente de video), en la fase semifinal de la Libertadores contra Lanús. Claramente el VAR fue utilizado para favorecer a Lanús y perjudicar a River.
También los simpatizantes millonarios, sienten que les robaron por causas externas. En la semifinal hubo una intempestiva, arbitraria y absurda medida de los órganos de seguridad, quizá bajo la influencia del presidente Mauricio Macri, que perjudicó deportivamente a la banda roja. Los hinchas riverplatenses fueron prohibidos de concurrir al Estadio de Lanús. Fue la única serie de la Copa, donde no hubo hinchas visitantes en la cancha de River (partido de ida) y Lanús (partido de vuelta).
Tampoco se olvidan, del supuesto complot o boicot de personalidades vinculadas directa o indirectamente a la entidad madre del fútbol sudamericano, en relación a la difamación a River, por la divulgación mediática de los nunca comprobados siete casos de doping.
Al final, no era una contaminación masiva. Tampoco eran siete casos positivos. Terminaron siendo dos dopings, el de Lucas Martínez Quarta y el de Camilo Mayada, por mínimas cantidades de un complejo vitamínico, que no está catalogado en la Conmebol. A propósito, el payaso José Luis Chilavert, fue utilizado por los medios hegemónicos para acusar a River y a D`Onofrio de un montón de barbaridades infundadas.
En síntesis, el escándalo que le hicieron a River fue armado para dañar a River.
Igualmente, los hinchas de River no digieren aún la perversidad de algunos periodistas y dirigentes, que acusaron sin pruebas a River de arreglar el partido 8-0 con Jorge Wilstermann de Bolivia, supuestamente sobornándoles con dinero. Algo totalmente disparatado e incomprobable.
Los mencionados episodios de una campaña sucia y una mano negra en contra de River, perjudicaron institucionalmente y mancharon el buen nombre de River. Además, dinamitaron anímicamente al plantel de River y colapsaron deportivamente la performance del equipo, que venía siendo bastante buena. A tal punto, que River era uno de los candidatos a ganar la Copa.
Tampoco se puede obviar, algo que afectó mucho el rendimiento deportivo. Fueron las inesperadas salidas por cláusula de Sebastián Driussi al Zenit de Rusia y de Lucas Alario al Bayer Leverkusen de Alemania. Ambos eran los principales atacantes y formaban una dupla letal en el ataque riverplatense.
¡Pero lo de Lanús fue vergonzoso!
Tras el fatídico accidente aéreo del Club Chapecoense de Brasil, donde murió la mayoría del plantel. ¡El mundo exigía la solidaridad de todos! Pero Lanús sacó a relucir lo peor del argentino, quitándole tres valiosos puntos a Chapecoense, que le había ganado deportivamente a Lanús en la cancha.
Lanús le ganó a Chapecoense por escritorio 3-0, tras haber perdido en la cancha 2-1. El reclamo a la Conmebol por parte de Lanús, fue por la mala inclusión del jugador de Chapecoense Luiz Otávio. Sin embargo, la dirigencia de Chape adujo que nunca tomó conocimiento de la suspensión de dicho futbolista y que la Conmebol no le notificó, ni informó legalmente, tampoco formalmente.
Vivo aquí en Brasil y les aseguro que la dirigencia de Chapecoense se indignó por lo sucedido y reclamó hasta el hartazgo por ese acto de injusticia. Tras lo ocurrido, la dirigencia de Chape advirtió a los equipos participantes, incluso Grêmio; que se cuiden con Lanús, para que no les pase lo mismo.
Recordemos, que por la tragedia aérea, Atlético Nacional de Colombia tuvo un gran gesto de generosidad al darle un título a Chapecoense, no presentándose a jugar la final y cediéndole a Chape la consagración de la Copa Sudamericana. Todo lo contrario a Lanús, que no tuvo fair play y abusó de la debilidad del rival, que está en ruinas y destrozado, quitándole tres puntos vía escritorio, cuando Chape le había ganado en la cancha.
No deseo el mal a ninguna institución. Pero me indignó lo que hizo Lanús. Si ese club, hizo eso contra un equipo en ruinas y despedazado como Chape. No quiero imaginarme en las maldades que son capaces de hacer, con tal de conseguir lo que ellos quieren.
Por si fuera poco, el bochornoso Lanús tuvo un caso de doping en esta edición de la Copa, pero curiosamente hubo hermetismo y fue muy poco divulgado por la prensa. Para colmo, en cuartos de final, le robó a CASLA con un arbitraje espantoso. Y para completar, con el calamitoso VAR impuesto por la Conmebol, además de robarle a River, le robó a Gremio también.
Afortunadamente, River tiene como foco deportivo e institucional, algo totalmente diferente a Lanús. En River, se pregonan otros valores, como el respeto, la moralidad, el juego limpio, la decencia, la honestidad, etc. Claro que eso, no siempre se lleva a la práctica, pero es el foco principal del Club Atlético River Plate.
Me siento profundamente avergonzado de ser periodista deportivo,
cuando observo que el juego sucio se impone al juego limpio en el fútbol. Y no siempre la justicia impera en el fútbol. Pero esta vez, sí hubo justicia gracias a Dios y el juego limpio venció al juego sucio.